Kon Tiki

Escrito por Alex Merino Aspiazu

“Kon-Tiki” es como “La vida de Pi”, con un poco de “Tiburón”, protagonizada por un cruce entre Alexander Skarsgard y Julian Assange. No, no me he vuelto loco. Ya estaba así de antes. Pero como no es mi estado mental lo que aquí concierne sino la película de Joachim Rønning y Espen Sandberg, vamos a empezar por responder a la pregunta del millón: ¿Qué es eso de Kon-Tiki?

KON TIKI

Pues bien, el nombre corresponde a la balsa que en 1947 utilizó el explorador Thor Heyerdahl para, partiendo de Perú, cruzar el océano Pacífico y llegar hasta la Polinesia. El propósito de Heyerdahl era demostrar la posibilidad de que el poblamiento de la Polinesia se hubiese llevado a cabo por vía marítima, desde América del Sur, en balsas idénticas a la utilizada durante la expedición y movidas únicamente por las mareas, las corrientes y la fuerza del viento. ¡Y vaya si lo demostró! La travesía duró nada más y nada menos que 101 dálmatas, digo días, y Heyerdahl rentabilizó su hazaña escribiendo un best-seller (el libro en el que narra en primera persona la aventura se tradujo a más de 60 idiomas) y obteniendo un Oscar al mejor documental en 1951 por las grabaciones que realizó durante la travesía. Su mujer se divorció de él nada más poner un pie en la Polinesia, pero eso es lo de menos.

Una vez respondida a la pregunta sobre qué demonios es Kon-Tiki con la inestimable colaboración de mi amiga la Wikipedia, pasemos a hablar sobre cómo demonios es Kon-Tiki. La película, no la balsa.

KON TIKI

Pues bien, avalada por una nominación al Oscar, al Globo de Oro y dos a los Satellite Awards, uno tiene las expectativas, por decirlo de alguna forma, altitas, y reconforta comprobar que, en efecto, no nos han vendido humo y que la película es una obra muy digna que contiene algunas de las secuencias más bellas que se han visto en cines este año (las escenas con los tiburones, la ola número 13, etc.). Son tales las buenas maneras que presentan los directores a la hora de retratar el mar en toda su bravura que ya han sido contratados por Disney para hacerse cargo de la siguiente entrega de la franquicia “Piratas del Caribe”. Si esto es un premio o un castigo, en vuestras manos dejo decidirlo.

Teniendo en cuenta que su presupuesto fue de 16,2 millones de dólares, el resultado es fascinante. El Oscar era imposible con Haneke y su “Amour” ejerciendo de abusones de clase en la categoría de película de habla no inglesa, pero el éxito cosechado en Noruega (donde es ya la segunda película más vista de la historia) debe servir como suficiente recompensa para Rønning y Sandberg. Directores que, por cierto, no hay que olvidar (aunque seguro que ellos desean que lo hagas) que en 2006 realizaron esa joya del séptimo arte titulada “Bandidas”, con Salma Hayeck y Penélope Cruz.

Es inevitable que a uno le venga a la mente “La vida de Pi” cuando visiona “Kon-Tiki”: personajes que vagan durante días por el océano, el plano cenital de la ballena pasando por debajo de la balsa, las medusas que emanan luz y que tan bien quedarían en el árbol de navidad… La película noruega no alcanza las cotas de excelencia de la de Ang Lee, pero es digno de tener en cuenta que ésta costó 120 Pi-llones (se me agota el humor), que es aproximadamente 7,5 veces el presupuesto de “Kon-Tiki”.

Liv_and_Thor,_big

Resumiendo: No puede ni debe esperarse de “Kon-Tiki” otra cosa que no sea una película de aventuras, pero si uno acude al cine con eso en mente tendrá garantizada a buen seguro una experiencia emocionante y digna de recordar.

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