Trilogía Paraíso: Amor

Escrito por Javier García.

Una rubia. Una rubia austriaca. Una rubia austriaca de cincuenta y pico. Una rubia austriaca de cincuenta y pico con sobrepeso. La protagonista de “Paraíso: Amor” se llama Teresa y la actriz que la interpreta, Margarethe Tiesel, es una persona real. Qué alivio. Qué alivio sentarse en la butaca y disfrutar de la historia de una mujer de carne y hueso, de las que ves por la calle, de las que te encuentras en las piscinas de los hoteles, las que te cruzas cuando caminas por la playa o las que te venden las fichas para los coches de choque. Y sobre todo: qué alivio encontrarse a uno mismo interesado en la historia de esta señora. Las Kidmans y las Roberts no son las únicas que tienen algo que contarnos. Menos mal. Y menos mal que algún cineasta europeo inspirado se encarga de recordádnoslo.

PARAISO AMOR

Mezclar actores profesionales con debutantes es parte del método Ulrich Seidl (director, guionista y productor), cuyo dominio del género documental tiñe de hiperrealismo la ficción que nos presenta. No hay música añadida, no hay artificios de imagen y sin embargo el impacto visual y sonoro es contundente, sólido. Planos que parecen cuadros y silencios que suenan fuerte. Todo en un marco de sencillez casi austera que absorbe al espectador, que lo abduce por momentos a una dimensión tan de verdad que, cuando acaba la película, tiene la irremediable sensación de conocer un poquito mejor el mundo que le rodea.

“Paraíso: amor” es la primera entrega de una trilogía que se ha rodado en cuatro años. Teresa tiene una hija y una hermana. Tres mujeres son las protagonistas. Y, si bien la búsqueda personal de cada una es parecida (si no la misma), un estreno de más de seis horas habría desmerecido el impecable trabajo que se ha conseguido.

Tras despedirse de ellas, Teresa llega a Kenia de vacaciones con sus vestidos, sus bañadores y su cámara de fotos. El entorno salvaje y paradisíaco se apodera de ella y de la cámara. Teresa necesita algo e intentará encontrarlo en los beach boys de la zona (jóvenes africanos que trabajan en las playas ofreciendo pulseras, collares…). Poco a poco, la vasta diferencia entre el mundo que conoce, el suyo, y el mundo del que es tan sólo una turista, le obligará a encontrarse consigo misma y con la idea de que, probablemente, eso que busca no lo encontrará nunca.

PARAISO AMOR

Simpática y cruel. De un humor desesperante y de una humanidad aplastante. Una película donde la frase: “la realidad supera la ficción” queda reducida a un pobre lugar común. Lo que se nos muestra es surrealista y reconocible al mismo tiempo. Es una cámara oculta de todo aquello que no vemos ni nos imaginamos sobre esa gente que no conocemos y que somos nosotros mismos. Es una mirada íntima que pudiera producir vergüenza. Contada desde lo que podría ser la crisis de los cincuenta de una mujer, un contexto al que no estamos acostumbrados. Qué suerte, Margarethe Tiesel. Qué pocos papeles así se escriben para vosotras. Y qué pocos guionistas hombres lo hacen tan bien.

Valoración: notable

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