Encuentros I. Jerónimo Salas

Hoy toca conocer un poco a Jerónimo Salas. De profesión, actor.

Elige un poco de terraceo madrileño. Y el atardecer llega a la plaza Juan Pujol mientras Jero habla de Jero.

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El gaditano empezó a coquetear con la interpretación a los 11 años en su pueblo natal, Olvera. “Con teatro empecé muy joven, y con la compañía de mi pueblo hice teatro por toda Andalucía”. Y ahora, a sus 25 años, trabaja duro y con mucha ilusión en un futuro apasionante. “Vi que se podía vivir de esto y que podía ser una profesión. Siempre lo tuve más o menos claro. Lo que pasa es que el cine me gustaba en todo su contexto, no sólo delante de las cámaras sino detrás. Me alegro mucho de haber estudiado Audiovisuales. Pese a que quiero ser actor y soy actor. Me siento mejor actor sabiendo que es lo que pasa detrás de las cámaras”.

Actualmente está involucrado en varios proyectos. Estrena dos obras de teatro en mayo: en microteatro De la mano (Luis Sampedro, que ya le dirigió en Madera de Joses) y los domingos estará en Godot en el congreso (Julia Rebato), adaptación de Esperando a Godot . En junio estrena la película Un dios prohibido de Pablo Moreno y otra obra de teatro, Qué ruina de cabaret, de Cayetana Martínez.  También prepara un proyecto audiovisual en inglés, algún corto y más piezas de microteatro. Esto implica que su día a día sean ensayos mañana y tarde seis días a la semana. Las tardes-noches las dedica a la vida cultural, bien sea teatro, museos, exposiciones. Y todavía le queda tiempo para hacer vida social.

A la hora de hablar de formatos, compara el microteatro con los diferentes tipos de teatro, destacando el aspecto cinematográfico de éste. “El tener cuatro pases seguidos era como toma 1, toma 2, toma 3, toma 4…También el tono. Justo la obra con la que me estrené en microteatro tenía un tono interpretativo más televisivo porque no hace falta proyectar la voz, el público te lo comes, está súper cerca tuyo”. “Tener el público tan cerca me pareció más diferente al teatro que había hecho antes en teatros normales”. También salen a relucir las web series. “Desde que llegué a Madrid lo primero que empecé a hacer fueron web series cuando no les ponía ni nombre. Me tuvieron que explicar qué era una web serie. Todos los años he hecho alguna que otra web serie, y las sigo haciendo. Tengo en principio dos pendientes y un piloto de otra.

En cuanto a los personajes que ha interpretado hasta ahora, guarda un especial cariño a Joseph (Madera de Joses) e Iñaki de Eva y Kolegas, su primer personaje en televisión. Joseph era un chico que había pasado por muchos problemas, pero la obra era comedia. Lo hice muy mío y ahora tengo cosas en mi día a día que son de él. Además me hizo mucha ilusión interpretar a un chico alemán”. 

Cuenta que no sigue un método estricto. Utiliza diferentes técnicas según el proyecto, la idea o su propio estado de ánimo. Cuando tienes que interpretar a un nuevo personaje te haces una idea de él, lo imaginas, lo piensas, investigas cosas que ves de la calle o de gente que conoces que se parecen a él. Ocurre de forma natural, meses después aunque ya haya dejado de interpretar al personaje de pronto me he reído y digo: ¡Uy!, si esta no es mi risa normal, es la risa que interpretaba en ese personaje. Ya está integrada en mí y la utilizo. No me asusta, me hace gracia. Cuando interpreto asesinos no voy matando por la calle”.

Le encanta el campo. Pese a que Madrid es una ciudad que le gusta mucho, y en la que de momento quiere quedarse, se nota que siempre tira a espacios abiertos y naturales. Cualquier parque le sirve para tener momentos de inspiración, el templo de Debod y el Retiro se encuentran entre sus favoritos. “La gente a un parque va a intentar ser un poquito más feliz. Me gusta impregnarme de esa energía”. Siente especial predilección por los museos de la capital. “Soy muy friki de los museos. Me lo he pasado muy bien en el museo Sorolla, pequeñito y con su jardín andaluz, escuchando el agua y viendo a la gente. He tenido allí momentos muy de leer”.

Como modelos a seguir destaca a Carmen Maura, aunque no la haya estudiado para él. Me parece una actriz cojonuda y creo que se lo pasa de puta madre. La sensación que me da es de estar disfrutando de lo que hace, esa energía me mola mucho, y me mola su trabajo”. Pero de referente para él, aparte de los grandes clásicos, se queda con Raúl Arévalo. Me encanta la carrera que está haciendo y ha hecho. Además me parece de la misma onda que Carmen Maura, que se lo pasan estupendamente bien en un rodaje, con mucha profesionalidad y seriedad a la vez, abordando personajes desde una complejidad psicológica chula. No es que simplemente estén de juerga en los rodajes”.

“Todo el mundo está dispuesto a trabajar en un proyecto no remunerado si de verdad la historia le llena. Aunque tengas un Óscar, da igual”.  Es un punto tranquilizador para todos aquellos directores noveles que tengan algo que contar y lo quieran hacer con actores específicos. “La gente se sorprendería de saber la de cosas que hace un actor gratis, y un actor famoso o con una gran trayectoria”. “A veces el ser joven es un punto positivo”.

Era imposible huir del tema crisis. “Aunque la crisis ahora es general, la crisis en el sector siempre ha existido. El mundillo nunca ha estado bien. El concepto crisis siempre ha sido un hecho en el cine y en el teatro. Ahora sí que es verdad que hay muchísimo menos movimiento. Menos proyectos y todos se caen con más facilidad. Hay más actores que nunca, y menos trabajo que nunca. Ser actor es algo que ya no está tan mal visto como antes, e incluso se ha puesto de moda. Es una carrera muy bonita”. Y toda crisis general conlleva una individual.Hace que haya mucha desesperación, mucha gente que cambie de rumbo. Pero también hace que aflore otro tipo de arte y nuevas propuestas casi cada mes. Ante la dificultad cada uno va abriéndose puertas como puede. El artista intenta moverse y expresar lo que lleva dentro, le dejen o no”. Personalmente Jero también ha sido tocado por esos periodos de parón y cierto agobio. “He aprendido a tomarme vacaciones e intento no desesperarme si estoy sin proyectos. Si lo que tengo es un mes libre lo vivo como si tuviera vacaciones, me lo paso genial y disfruto de mi descanso. Si la cosa se alarga y son 6 meses, por suerte ahora no he tenido 6 meses de inactividad, soy de los de no desesperarme, no sé como lo hago. Con calma intento mover yo mismo mis propios proyectos. Recordar la gran familia audiovisual en la que se encuentra uno y picar de uno y de otro”.

Cuando le pregunto por un sueño, me comenta que cada día sea más realista seguir viviendo de la interpretación. Sueña con llegar a un volumen de trabajo en el cual pueda elegir sus proyectos. Cada uno tiene sus preferencias, pero yo ahora mismo no exijo, iba a decir nada en absoluto pero no. Con cada proyecto, hasta con el corto más horroroso que haya hecho, he aprendido algo. Y como soy un actor que está empezando, que soy joven y tengo que aprender muchísimo, me conviene seguir haciendo cosas. Si son proyectos que van a tener más proyección o difusión sí que me miro más lo que estoy haciendo. Pero vamos, he hecho cosas de las que me siento muy contento y otras que son un horror. Y no me arrepiento de ninguna de las dos. Porque con todas aprendí”.
¿Qué miedos puede sentir un actor en el momento de enfrentarse a la interpretación? “Siempre hay, no sé si miedo, pero sí una cierta incertidumbre ante el escenario. Es lo que hace incluso que salga bien. Ese subidón de adrenalina que te da antes de subir al escenario es súper guay. Pero en general ninguno me lleva a la histeria, no hace que pierda los nervios o que sufra, es más placer. Hasta me pone”.
Le provoca inseguridad llegar de nuevas a un proyecto y no conocer a nadie. “Llegar, rodar e irte, sin tener tiempo para conocer a la gente con la que estas trabajando. Ahí todo se hace un poco más difícil, pero no imposible. También aprendo de eso”.
Por otra parte, entre sus fuertes se encuentran los acentos. Ahora mismo habla con un acento neutro que va cambiando, a medida que avanza la conversación, a su acento de Cádiz. Una buena demostración de que puede sacarlo y quitarlo cuando quiere. Pero no sólo le ocurre con su acento natural. “Por haber vivido en diferentes casas con compañeros de piso diferentes puedo robar acentos que he escuchado bastante”.
Sólo se le quita una chispa de ese optimismo que derrocha al hablar del futuro. “No sé si me veo con un futuro, que ahora mismo el futuro es incierto para todos”. Aún así se encuentra en un buen momento, pero que denota incertidumbre. “Todos hemos tenido esa sensación de que a partir de ahora el volumen de trabajo cambia y es mayor, pero luego es al contrario y hay rachas de más inactividad”. Aún así en el horizonte parece que le esperan trabajos de calidad.
Aconseja a aquellos actores que empiezan que no se queden sentados en el sofá esperando a que les llamen, y que sean conscientes de hasta que punto se están metiendo en una profesión complicada. “La mejor forma de saber si esto es lo tuyo es haciendo”.
Entre sus favoritos:
  • Películas. El Verdugo y La Dolce Vita.
  • Literatura. Un mundo feliz (Aldous Huxley), Almudena Grandes y Antonio Gala.
  • Teatro. El león en invierno (James Goldman), Lorca y Calderón de la Barca.
  • Directores. Tomás Pandur (teatro) y Michael Haneke.
  • Actores. Ewan McGregor y Carmen Maura.
  • Anécdotas. Estar actuando en un pueblo mientras caían babosas del techo. O tener que improvisar con un pilar en mitad del escenario.

Podréis verle, además de sobre el escenario, en cualquier patio de butacas consumiendo cultura. Ante todo, una pasión.

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