Cine de autor que agoniza

Hace unos minutos he encendido el ordenador y he seguido la rutina, ya mecánica, de abrir el facebook. Lo primero que he visto me ha sorprendido. Era uno de esos titulares compartidos que lees y piensas, estaré entendiendo otra cosa y no puede ser lo que creo.

Enlaces de El País con la siguiente noticia: Alta Films: fin de una bella película y comentarios resignados y con pena de la página de los Cines Renoir.

Todo anunciaba lo peor. Con ganas de parar y de que no estuviera pasando he leído el artículo. Reconozco que me han entrado ganas de llorar. No sé si de impotencia, rabia o tristeza. Para muchos esta noticia no tendrá importancia (para la mayoría de este país, penosamente). Pero pensar lo que indirectamente una productora, distribuidora y exhibidora ha significado en mi vida, asusta. Asusta que todas esas buenas experiencias desaparezcan. Todas esas películas independientes y de autor, versión original,  preestrenos, o simplemente la de veces que he pasado por ese cartel pintado de los cines Roxy que de pequeña tanto me llamaba la atención y sin el que la calle Fuencarral no sería lo mismo. Hace poco además me hice socia de los cines, y por su cantidad de descuentos e invitaciones no he parado de ir. Tiene su encanto meterte en sus salas. Aunque te toque la sesión de los jubilados, y haya señoras que hacen ruidos raros mientras ven Pa Negre. En definitiva, demasiadas vivencias que quedaran en recuerdos.

Pero no os dejéis engañar. Si esto sucede es porque todo en este mundo es un beneficio. Siempre se benefician de nosotros. La sociedad ya no es algo que haya que contentar, nutrir, enseñar…Somos un consumidor, y tienen que obtener algo, principalmente dinero, de nosotros. Dinero, dinero, dinero y mil veces dinero. Casualmente esa palabra está en todas las crisis.

Hay algo además en Enrique González Macho que nunca me ha terminado de gustar. Y poco a poco voy encajando lo que es. Me chirría mucho que diga lo siguiente:  “Hasta aquí hemos llegado, hemos resistido mientras se ha podido… pero la gente ha dejado de ir al cine, el DVD está arruinado y las televisiones, sobre todo la pública, ya no apoyan al cine español ni al cine de autor en general; así que intentaremos seguir, montando algo más pequeño, pero la verdad es que… hay poco que hacer”. “La verdad es que yo me quiero ir”. Y claro que hay poco que hacer, se ha terminado la creatividad en esta industria. Y lo que muchos no saben es que es ella la que lleva al dinero. Las cosas bien hechas y bonitas nos gustan. Si hay que inventarse otra manera para que las cosas vayan bien, se inventa. Si hay que cambiar, se cambia. El problema es que muchos no quieren cambiar su tranquilidad y su hasta ahora conocida y segura manera de ganar dinero.

Es verdad también que hay veces que por mucho que se intenten las cosas hay grandes poderes todavía que cortan las manos. Véase los ministerios del gobierno de este país. Dar a la cultura poca importancia es un grave error. Ella siempre nos mantiene vivos. Si no sabes que existe no la echarás de menos.

El cine de autor es el primero que se resiente. No por su falta de calidad. Subjetivamente siempre me han gustado más las películas que tienen algo que contarme a enseñarme. No quiere decir que no disfrute como una enana con el cine comercial y las grandes producciones. Pero una cosa sin la otra se queda vacía y pierde significado.

Al menos siempre nos quedará París. Digo, Internet.

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